Equipos para aplicación de plaguicidas en frutales

Dada la naturaleza en el crecimiento de los frutales, así como algunos sistemas de formación a las que son sometidas estas especies, se vuelve difícil la aplicación homogénea de los productos plaguicidas sobre la copa de las plantas. Las zonas interiores y superiores de la copa son las más difíciles de alcanzar. Por lo anterior, para incrementar la eficacia en el control de patógenos de los tratamientos fitosanitarios a base de plaguicidas, es necesario contar con el equipo de aplicación adecuado.

Bases para la adecuada aplicación de plaguicidas

Al momento de realizar una aplicación fitosanitaria con productos plaguicidas, se buscan básicamente dos objetivos: eficacia y eficiencia. Eficacia en el control del agente causante del daño al cultivo y eficiencia para aprovechar al máximo el producto fitosanitario con el mínimo costo de su aplicación.

Trabajar con el equipo de aplicación en buen estado de funcionamiento. Si el equipo de aplicación presenta anomalías y no permite la distribución uniforme de los productos aplicados, entonces ni la recomendación del mejor técnico, ni el mejor producto, y por supuesto ni la mejor dosis ajustada sirven de nada. Las boquillas tienen que estar en buen estado y bien distribuidas. Por otra parte, el manómetro debe ser fiable, los filtros deben estar limpios y no debe existir ningún tipo de fuga en el sistema hidráulico. Es indispensable también tener un sistema de agitación en condiciones adecuadas.

Realizar las aplicaciones en condiciones ambientales favorables. Debe tenerse en cuenta que una temperatura elevada y humedad relativa baja aceleran la evaporación de las gotas. Por otro lado, velocidades de viento elevadas pueden transportar las gotas fuera de la zona de cultivo a tratar, a lo que comúnmente se le llama deriva. Es por lo anterior que, las condiciones más favorables para la aplicación de productos plaguicidas es a temperaturas inferiores a 25°C, humedad relativa superior al 60 % y velocidad del viento menor a 3 m/s.

Ajustar las dosis de producto fitosanitario a la dimensión y densidad foliar de los árboles. Las dosis recomendadas en las etiquetas de los productos plaguicidas no consideran las variaciones en tamaño de las plantas y la cantidad de hojas. De forma general las plantaciones jóvenes o que se encuentran en estados fenológicos iniciales presentan menor volumen de vegetación y, por lo tanto, requieren una menor cantidad de producto.

Utilizar un equipo de aplicación adaptado a las características del cultivo. El sistema de formación es el aspecto que más condiciona la elección del pulverizador a utilizar.

Evitar tratamientos con volúmenes de aplicación elevados o muy bajos. Emplear volúmenes de aplicación inadecuados aumenta el riesgo de fitotoxicidades, insuficiencia de producto, escorrentía o deriva.

Velocidad de avance adecuada. Generalmente, dependiendo del ancho y espesor de la copa se elegirá una mayor o menor velocidad, por ejemplo, para árboles anchos o muy espesos es más adecuado utilizar velocidades bajas, mientras que en arboles jóvenes delgados o poco espesos se optará por velocidades más elevadas.

Adecuar distribución de boquillas. El sistema de formación de los árboles condiciona la distribución de las boquillas en altura. Es necesaria una proporcionalidad entre el caudal de las boquillas de cada altura y la vegetación hacia donde están orientadas.

Trabajar a presiones moderadas. En el caso de las boquillas cónicas las presiones de trabajo deben estar entre 5 y 12 bar. No deben emplearse presiones superiores a 15 bar, ya que se originan elevadas pérdidas de producto por deriva y evaporación.

Ajustar caudal del ventilador. El manejo del aire de los pulverizadores se debe realizar  en base a las dimensiones del cultivo. Plantaciones jóvenes o delgadas requerirán menores caudales de aire. Los  caudales de aire excesivamente elevados incrementan las pérdidas por deriva y el consumo energético.

Calidad del agua. El agua es utilizada como vehículo para depositar los plaguicidas sobre las plantas. Por esta razón es importante realizar un análisis preliminar del agua para determinar el pH, la pureza química y biológica que ayude a incrementar la eficiencia del producto.

Equipos de aplicación para cultivos frutales

Los equipos de aplicación pueden clasificarse según su forma de desplazamiento, características del producto a distribuir, tipo de cultivo a tratar, volumen de aplicación por unidad de superficie, tamaño del espectro de gotas aplicado y formas por las cuales se producen las gotas, se trasladan, penetran o se adhieren al objeto de aplicación.

Equipos pulverizadores hidroneumáticos. Apropiados para llevar a cabo aplicaciones en árboles o arbustos. Estos equipos cuentan con un ventilador ubicado en la parte posterior.

Atomizadores. Realizan la pulverización por presión del líquido del tratamiento, el cual sale por varias boquillas por medio de una corriente de aire auxiliar. Este aire es generado e impulsado por un potente ventilador que facilita el transporte de las gotas hasta el objetivo.

Aplicaciones aéreas. La altura de vuelo utilizada sobre el árbol es de aproximadamente 10 metros, no obstante, ello depende en gran me­dida de las condiciones topográficas del huerto. Cuanto más cerca la aplicación mejor son los resultados. La turbulencia generada por el paso del equipo ayuda a la penetración del tratamiento en el follaje.

FUENTE: https://www.intagri.com/articulos/fitosanidad/equipos-para-aplicacion-de-plaguicidas-en-frutales#

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