Los aminoácidos en la agricultura

La utilización de aminoácidos en fertilización se remonta en Europa al año 1968. Estas moléculas constituyen los componentes básicos de las proteínas, absolutamente fundamentales para todas las formas de vida conocidas. Cada especie obtiene los aminoácidos que necesita de una forma u otra. Los humanos, comemos vegetales y animales; las plantas, de los elementos químicos presentes en el suelo y el aire.

¿Y cuál es uno de los componentes esenciales de los aminoácidos? El nitrógeno. La planta absorberá el nitrógeno del abono. Con él, fabricará aminoácidos con los que formar proteínas estructurales y enzimas para crecer y dar frutos.

Los aminoácidos en la agricultura

Los aminoácidos tienen una característica que obliga a tenerlos muy en cuenta en nuestros programas de fertilización: son lo suficientemente pequeños para que las raíces y las hojas los absorban. Es decir, podemos aplicarlos nosotros y ahorrarle a la planta el trabajo de obtenerlos a partir del nitrógeno del suelo. El cultivo ahorrará una energía muy valiosa.

Diversos ensayos científicos han demostrado que la aplicación de aminoácidos, ya sea foliar o en el suelo, favorece notablemente la nutrición de los cultivos al aportarle los elementos con los que la planta formará sus moléculas biológicas.

Las plantas son capaces de sintetizar todos los aminoácidos, tanto los proteicos como los no proteicos, utilizando como fuente de nitrógeno el amonio y el nitrato que encuentran en el suelo o que se les aporta foliarmente. Algunos aminoácidos, además contienen azufre, que la planta obtiene del sulfato del suelo.

Sin embargo, la síntesis de los aminoácidos es costosa para la planta. Este gasto de energía es especialmente crítico en aquellos momentos en los que la fisiología de la planta no es la más óptima, como en situaciones de estrés hídrico, enfermedad o variaciones bruscas de temperatura.

En estas circunstancias, los vegetales necesitan más aminoácidos libres y los obtienen disminuyendo la formación de proteínas. Esto repercute negativamente en el crecimiento. Al aplicarlos nosotros, evitaremos la transformación química del nitrógeno nítrico y amónico dentro de la planta en aminoácidos.

Los aminoácidos se absorberán a través de las raíces o de las hojas. Si es por vía radicular, pasarán a formar parte de la planta igual que el nitrógeno nítrico o amónico y la savia los repartirá a lo largo de toda la estructura vegetal.

La forma más común de aplicar aminoácidos es, sin embargo, la vía foliar. De esta manera, podemos aplicarlos junto con otros tratamientos como abonos foliares, fitosanitarios, herbicidas, etc. El resultado a corto plazo es más eficiente aunque si lo que queremos es favorecer el enraizamiento (transplantes) deberemos optar por la aplicación de aminoácidos en el suelo. En los cultivos hortícolas, el beneficio es notorio. Entre un 5% y un 20% de los aminoácidos se integran en la planta antes de un día, como si ellas mismas los hubieran sintetizado.

FUENTE: http://www.agroquimica.es/aminoacidos-agricultura-beneficios.

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